Nudista novat@
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Asunto: Luna de miel en ¿pareja? Publicado: Mar 09/Ene/2007 7:40 pm |
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Era el otoño del 94.Ya sé porque la mayoría de parejas escogen la primavera o el verano para casarse. El día de nuestra boda llovió tanto que cada segundo deseaba más y más que Marta y yo llegásemos a la republica Dominicana cuanto antes para iniciar nuestra luna de miel. Un bonito resort, 34 grados de temperatura y un montón de parejas de luna de miel era una de las pocas experiencias que me quedaban por vivir don ella tras 7 años de novios. Lo que no sabía es que sería la mejor y la más morbosa.
Con sus 26 años, su cabello moreno liso por mitad de la espalda, su pecho firme y redondo aunque no de gran tamaño y su culito generoso en carne, Marta era una de las chicas más atractivas de todas aquellas parejas que por allí paseaban. Yo, de metro ochenta de altura, ojos verdes y cuerpo fibroso tenía la suerte de ver sus pezones de amplio diámetro y su rayita de bello en el pubis cada noche.
Por ser una ocasión especial, llenamos la habitación de productos del sexshop. Lencería, anillos e incluso vibradores nos ayudaban a alcanzar placeres máximos cada noche. Uno de ellos, un vibrador real, de la polla de un negro de 22 cm m hizo conocer nuevas sensaciones. Mientras Marta acariciaba su clítoris hinchado con la punta del aparato, mis 19 cm se hincharon hasta un punto casi preocupante. Me masturbe como un loco observando como ella introducía en aquel chochito casi limpio de vello un rabo así. Cuando se acariciaba el clítoris con sus dedos mientras aquel vibrador funcionaba dentro de ella, mi mano aceleraba sobre mi pene. Cuando sentí como se corría acariciando sus pezones con sus propias manos creo k expulse el mayor chorro de semen de mi vida, pero también supe el morbo de ver a mi mujer disfrutar sin mí. ¿Qué significaba eso? pronto lo sabría...
Ya llevábamos 4 días allí y nos habíamos saludado varias veces con una pareja un poquito mayor que nosotros. Ella, una rubia rizosa con unos pechos enormes siempre sonreía. Él, un maduro cuidado en el gimnasio siempre se quedaba mirando a Marta. Estas dos características de esta pareja m dieron una idea que enseguida expuse a mi mujer, muy abierta para esas cosas (y también para otras. ¿Por qué no saber lo que se siente follandote a otras personas pero dentro del seno del matrimonio? Marta no parecía muy convencida pero tras explicarle que llevábamos 7 años viendo y tocando los mismos cuerpos desnudos y hacerle saber en que pareja había pensado le cambio la cara. Solo faltaba decírselo a nuestros recién estrenados amigos.
Sabia que frecuentaban la playa pues era donde m había fijado en aquellas tetas de la rubia mucho más que en palmeras u oleajes. Hacia allí nos dirigimos y nada más llegar los divise tumbados. Estratégicamente colocamos al lado nuestras hamacas y Marta se despojo de la parte de arriba de su bikini apuntando cerquita de la cara del madurito con sus enormes pitones, y levantándose con picardía de vez en cuando para que el tanga blanco que lucía no pasase desapercibido.
Aquel hombre no quitaba ojo de mi mujer y yo m estaba empezando a excitar así que me puse en marcha y tras saludarle le invite a dar un paseo con el pretexto de disfrutar un poco de la compañía masculina de la que aquí carecíamos. No tarde en explicarle mis intenciones:
-He observado que miras a mi mujer constantemente, ¿No te gustaría darle lo suyo?
Me miró desconcertado.
-La verdad es que tiene buenas tetas. Se atrevió a contestar.
-Pues ya está, te doy la oportunidad de comértelas, eso sí, dejándome a mí disfrutar de los melones de tu mujer.
-No me parece mala idea, aunque tendré que hablarlo con ella, está noche en la cena lo intentaré.
-Perfecto.Dije sonriendo mientras notaba que él miraba a Marta que para entonces salía del agua transparentando su rayita negra tras el tanga blanco empapado
-Haré TODO lo que este en mi mano, amigo.
Baje a cenar nervioso, como los niños en la mañana de reyes. Pero cuando vi de lejos a Jorge, mi nuevo amigo, con una sonrisa de oreja a oreja supe que lo había conseguido y corrí a comentárselo a mi esposa, que me confeso que ya se comenzaba a poner húmeda bajo el vestido negro de noche..
Imagino que lo de húmeda pasaría a empapada en cuanto nuestra pareja amiga pico en la puerta de nuestra habitación. Las presentaciones fueron rápidas, Jorge-Marta, Lucía-Carlos. Las miradas de deseo aumentaban y yo no pude aguantar más cuando escuche decir a Lucía:
-Qué ganas tengo de quitarme este tango de hilo, me está matando.
-Bueno, pues empecemos por desnudarnos y al ataque. Insinué.
Todos empezamos a quitarnos la ropa y Jorge le comento a Marta:
-La tuya seré yo el que te la quite.
Yo estaba en bóxer y mientras observé como el sujetador de Marta caía en manos de Jorge una mano empezó a tocar mi polla dura.
Era Lucía que ya estaba desnuda al completo y se tocaba su coño peladísimo mientras me acariciaba el miembro con ganas de empezar.
Mientras me la chupaba no sé si me excitaba más su boca experta succionándome la polla mientras con su mano se masturbaba para mí o observar el dedo travieso de Jorge como examinaba el coño de mi mujer. Los gritos empezaron a mezclarse enseguida y pude ver como la polla de mi amigo entraba en la cueva de mi mujer. Lo observé de reojo porque para entonces yo lamía como un perro fatigado un clítoris bastante más jugoso que la langosta que había cenado.
Quise participar y le sobé las tetas a mi esposa mientras cabalgaba a cuatro patas a la de mi amigo. El y yo nos miramos y sonreímos. Creo que ellas hicieron lo mismo, aunque la boca de Marta estaba ocupada en gritar lo cerca que estaba del orgasmo.
Lucía me cabalgaba desde encima, ¡cómo botaban aquellos pechos y como los lamí!
Las escuché correrse casi a la vez así que aproveche para decirles:
-Ahora arrodilloraros las dos, que habéis demostrado esta noche lo perras que sois.
Empezaron a chupar y mi sueño se cumplió. Una rubia me la chupaba sin ninguna intención de parar pero mis ojos sólo se clavaban en la boca de mi mujer donde casi no cabía el rabo de aquel cuarentón.
Seguí mirando y enseguida vi correr semen por los labios de mi mujer así que no pude aguantar más y le llene la cara de aquella semi-desconocida de una de las corridas más espesas que luego m confesó haber visto nunca.
Era el ultimo día de vacaciones y no se pudo repetir. Quería a mi mujer más que antes pero había conocido en aquellas vacaciones placeres que pensé no se repetiría nunca jamás. Suerte que en España hay locales de intercambio...
Fin. |
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