erotica31 Invitado
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Asunto: En el confecionario de la iglesia Publicado: Mie 09/May/2007 5:22 pm |
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Esta mañana me levanté inquieta, había tenido otro sueño erótico
Y por algún motivo necesitaba contárselo a alguien, por alguna razón
me sentía mal por lo que había soñado
Salí a dar un paseo mientras reflexionaba aquel sueño. Caminé un buen rato por la plaza
Y terminé sentada en un banco que curiosamente me pillaba justo en frente de la iglesia. que permanecía cerrada . Nunca voy a misa pero sentí la intención de entrar a buscar quizás esa paz que me hacía falta esta mañana. Rodee la iglesia y encontré una de sus puertas laterales abierta. Entré con la intención de sentarme un rato y disipar la mente. Dentro hacía frío Y una enorme paz se escurría entre las piedras de las paredes. Me senté en el banco principal e hice silencio, mi mente estaba en blanco entonces. De repente oi aquella voz que Salía del confesionario.
Hija necesitas algo?
Ah, no señor, solo entré a mirar.
Si necesitas confesarte acércate.
O, no señor, no suelo confesarme.
En ese caso podemos hablar hija mía.
A, pues, vale..me levanté del banco y me acerqué al confesionario, no le vi la cara en ningún momento, pero su voz era suave, cariñosa y llena de paz.
A ver hija, que perturba tu mente?, Me dijo.
Pues verá padre, anoche tuve un sueño erótico y me siento mal por ello.
Tener sueños eróticos no es malo contestó.
Este si padre.
Si me lo cuentas te sentirías mejor?
Si padre, pero en plan amigo, no de confesión.
Vale.
Pues soñé que iba por un desierto acompañada por un cura, joven, de unos 30 años lo mas, había poca luz porque se estaba acercando la noche y decidimos parar . No había un simple árbol a nuestra vista así que el cogió una manta de su coche y me la ofreció, ambos nos arropamos con ella. No se que pasó padre, el sueño era surrealista pero de repente yo me besaba con aquel cura apasionadamente, el no se quería quitar la ropa pero yo tocaba su rabo con fuerza y el la tenía muy dura,
Sentía que el no quería faltar a sus principios y que yo le estaba llevando a ello,
El intentaba con todas sus fuerzas no caer pero mi insistencia le hizo pecar. Me desperté
Y la verdad no se si llegamos hacerlo y es lo que a lo mejor me turba señor
El padre no había dicho una sola palabra.
¿Me ha oído señor? Volví a decir.
Pero el confesionario parecía estar vacío, no recibí una sola respuesta,
entonces comprendí que no había sido buena idea contárselo a este pobre señor.
Me levanté y me dispuse mirar dentro para disculparme y marcharme
Señor? Dije, Pero no contestó aún.
Miré con cuidado y en silencio, abrí la cortina y allí estaba, en el mismo sitio donde le encontré.
Su mirada estaba fija y sus manos sudaban, era un chico verdaderamente joven, lindo
Precioso, su silencio ocupaba todo ese pequeño espacio donde estaba. Me sentí apenada
Por el y comprendí que no estaba bien lo que había hecho.
Lo siento le dije
El me miró y siguió en silencio
No ha sido una buena idea, me le acerqué e hice algo que pocas veces he hecho en mi vida, me arrodille para pedir perdón por haberle ofendido. Me acerqué a sus piernas y reposé mi cabeza sobre ella y fue entonces cuando sentí aquellas manos sudadas sobre mi pelo.
Lo siento padre, lo siento, qué puedo hacer para recibir su perdón?
Noté que sus piernas temblaban a la vez que me decía.
Nada hija, nada..
Por alguna razón ese nada no me parecía sincero, empecé a responder a su mano con ligeros movimientos de mi cabeza sobre sus piernas, hacía movimientos en circulo sobre su sotana.
Hija,. le oí susurrar como si quisiera pedirme que le dejara.
Una fuerza mas grande que yo me decía lo contrario, suavemente y sin que el cayera en la cuenta empecé a meter mis manos por dentro de su sotana, atravesé la cremallera del pantalón y ¡sorpresa! Allí abajo había un tremendo torbellino, la percibí, estaba dura y grande, levanté la cabeza para mírale a los ojos y les tenía perdido, su mano seguía en mi pelo y yo acaricia con la mía su rabo, no sabia si me dejaría verlo o solo tocarlo pero me las ingenié.
Padre. Pronuncié con cariño.
Dios, dijo el.
Poco a poco levanté su sotana y le abrí la cremallera, saqué esa enorme rabo
que como prácticamente no había luz se veía rosa, casi naranja. Era un rabo como otro
Pero aquel no podía mirarlo con otros ojos que no fueran los de la ternura.
Le volví a mirara y estaba allí, con acara de placer, temblando y sudando.
Moví mi cabeza y empecé a acariciar su crepúsculo con la lengua muy suave
Rodee toda la primera parte, lo de arriba, mi lengua se movía con una paz acogedora
Y no podía evitar mirar de reojo la paz de aquel joven que estaba flipando con una mamada tan tierna.
Me dijo, Por favor hija..
Antes que siguiera y temiendo que me dijera que lo dejará me apresure a meterme en la boca todo su rabo, entero, hasta los huevos, pero con ternura.entonces se volvió a callar.
Lamí sus huevos, mi lengua recorría su rabo de arriba abajo sin perder detalle y solo entonces empecé a oír aquella respiración de placer.
Dios, susurraba.
Yo no perdía detalle, nunca había hecho una mamada que no fuera agresiva, aquella era como un manjar que no volvería a comer y debía saborearlo.
Su rabo entraba y salía de mi boca y noté que intentaba parar una buena corrida porque no dejaba de mover sus piernas, tenía la boca abierta y una cara de placer digna de admirar, entonces me propuse lograr que esa corrida se diera en todo su explendor, me medio incorporé de manera que pudiera coger mejor impulso, empecé un ritmo fijo sin detenerme pero igual de suave, hice quejidos de placer a la vez que me masturbaba mí clítoris..entonces le oí
No no no hija para por favorno puedo aguantarlo mas
Entonces supe que ya no tenia escapatoria y que esa corrida no se la quitaba nadie
No paré seguí quejándome y masturbándome, su rabo entraba y salía sin parar, sentí su mano en mi cabeza, apretó mi pelo pero no me la dejé sacar, apreté con fuerza sin usar los dientes y eso le motivo mas,
Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa Diosssssssssssssss por favor por favor para que no puedo, hija por favor, Dios aaaaaaaaaaaaa dejalo ah, ah, ah Su semen empezó a llenar mi boca y dejé que se me escurriera por los lados, seguí lamiendo su crepúsculo y besándoselo con ternura, el seguía allí sentado donde le encontré sin moverse y pasmado. Escupí lo poco que me quedaba dentro de la boca y me levanté. Yo llevaba puesto un vestidito de verano, corto de tela muy suave y estaba mojado de tanto masturbarme, me disponía a irme a lo mejor, no lo se. El de repente me agarró por las nalgas muy fuerte pero sin levantarse de la silla que era muy baja por cierto. Acercó mi cuerpo hasta su cara y abrazó mi tripa, levantó mi corto vestido y besó mi ombligo, yo estaba admirada de que lo hiciera.
Eres un ángel, me dijo
No, no lo soy, contesté
Empezó a mover su cabeza mientras besaba mi ombligo, fue bajando suavemente y no creía yo que llegaría a mi rajita, os lo juro que no me lo podía imaginar.
Sentí su lengua tocar la parte de arriba de mis labios, la postura no era favorable pero el hacía todo el esfuerzo posible por mamar todo lo que podía, sentía sus labios rozando apenas el clítoris, habría la boca y casaba la lengua, se le notaba inexperto pero era fantástico ver a este hombre vestido de cura saboreando los jugos de mi rajita.
Toqué su cabeza y lo retiré con ternura, su rabo seguía enorme y se me ocurrió sentarme abierta encima de sus piernas. Agarré su rabo y lo metí dentro de mi rajita y empecé a subir y a bajar suavemente, oí sus quejidos cada vez que subí y vaje, sentía sus manos menos tímidas apretar mis nalgas como pidiéndome mas, me coloqué bien, abrí lo que pude las pierdas e hice tope con mis pies en el suelo, para que cuando empezara a embestirle nada de su rabo quedara fuera de mi. Me agarré del espartal de la silla y cogí impulso, empecé lento y fui acelerando el ritmo, toma toma toma, hay ... toma, ah ah ah Dios que rico, que rabo tienes, ah ah ah, me embestí contra el tantas veces pude, sentí su rabo tocar el fondo y hasta algo de dolor pero no me importó, iba a correrme y mi rajita se contraía una y otra vez, empecé a quejarme de placer
De repente le oí otra vez.Dios, joven, por favor, pare, oiga, ah ah ah ah, Dios mío aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaah hay hay hayyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyy ah
Nos corrimos a la vez, sentí toda su leche dentro de mi. El seguía allí sentado donde le encontré, le di un beso en la cabeza y me levanté. Saqué una servilleta del bolso y me limpié un poco, también limpié el suelo. El seguía con cara de placer, regocijado, encantado. Le subí la cremallera y le bajé la sotanaAdiós padre.Ahora me siento mucho mejor.El seguía allí sentado
Me miró, guardo silencio y me pareció que me regaló una sonrisa muy tierna.
Entonces me dispuse a salir por la puerta lateral por la que había entrado y según salía por la puerta dos señoras con una mantilla blanca en la cabeza me preguntaron
Sabes si está el padre?
Si, lo se, está en el confesionario.
A, gracias, me contestaron, y apto seguido entraron.
Yo me alejé de allí y verdaderamente ahora estaba mas tranquila, me sentía mucho mejor.
Muchas gracias por leerme. |
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